Cuando la caldera funciona pero los radiadores no calientan, la avería no siempre está en la caldera. Muchas veces el agua caliente no circula bien por aire acumulado, presión insuficiente, válvulas cerradas o suciedad en el circuito. En esta guía explico cómo distinguir cada caso, qué comprobaciones puedes hacer con seguridad y cuándo conviene llamar a un técnico.
Las comprobaciones que suelen devolver el calor a los radiadores
- Revisa el modo invierno y confirma que el termostato está pidiendo calefacción.
- Comprueba una presión en frío de aproximadamente 1 a 1,5 bares, salvo que el fabricante indique otro valor.
- Si el radiador está frío por arriba, probablemente necesita purgarse.
- Una válvula termostática bloqueada puede impedir el paso del agua aunque la caldera funcione.
- Si todos siguen fríos después de estas pruebas, puede haber un problema en la bomba, la válvula de tres vías o el circuito.
Empieza por identificar qué parte del sistema está fallando
Antes de tocar nada, observa el patrón. No es lo mismo que estén fríos todos los radiadores, que solo falle uno o que se caliente únicamente la zona superior. Esa diferencia suele señalar el origen del problema con bastante precisión.
| Lo que observas | Causa probable | Primera comprobación |
|---|---|---|
| Todos los radiadores están fríos | Modo incorrecto, termostato, presión baja o falta de circulación | Revisar demanda de calefacción y manómetro |
| Solo falla un radiador | Válvula cerrada, cabezal bloqueado o aire | Abrir la válvula y comprobar la parte superior |
| Está frío por arriba y caliente por abajo | Aire acumulado | Purgar el radiador |
| Está caliente por arriba y frío por abajo | Suciedad, lodos o caudal insuficiente | Revisar el detentor y valorar una limpieza |
| La tubería de entrada está caliente, pero el radiador no | Válvula termostática atascada | Comprobar el cabezal y el vástago |
También conviene comprobar si la caldera produce agua caliente sanitaria. Si el agua sale caliente por los grifos, pero la calefacción no responde, el fallo suele encontrarse en la distribución del agua, no en el quemador. En ese escenario, yo centraría la revisión en la presión, las válvulas y la circulación.
Comprueba la configuración antes de purgar nada
Después del verano, muchas instalaciones permanecen en modo agua caliente o con la calefacción programada fuera del horario actual. Selecciona el modo invierno, sube temporalmente el termostato varios grados por encima de la temperatura ambiente y espera unos minutos para comprobar si la caldera recibe la orden de arrancar.
Revisa también que las llaves de paso de los radiadores estén abiertas. En una válvula manual, normalmente se abre girando en sentido contrario a las agujas del reloj. En un cabezal termostático, coloca una posición media o alta. No hace falta poner todos los radiadores al máximo, especialmente en habitaciones que no utilizas.
El cabezal termostático puede quedarse bloqueado
Cuando un radiador pasa meses apagado, el pequeño vástago que hay bajo el cabezal termostático puede quedarse atascado. Retira el cabezal siguiendo las instrucciones del fabricante y comprueba si el vástago se mueve ligeramente. No lo fuerces con herramientas, porque puedes dañar la válvula y provocar una fuga.
Si el termostato principal está instalado en una habitación ya caliente, la caldera puede dejar de enviar agua al resto de la vivienda. En ese caso, prueba a elevar la consigna durante unos minutos. Si el sistema reacciona, quizá el problema no sea el radiador, sino la ubicación o la calibración del termostato.
Revisa la presión y purga los radiadores correctamente

Con la calefacción apagada y los radiadores fríos, mira el manómetro o la pantalla de la caldera. En muchas instalaciones domésticas, la presión adecuada en frío se sitúa entre 1 y 1,5 bares. Si está claramente por debajo, el agua puede no circular con suficiente normalidad por los emisores.
Si necesitas rellenar el circuito, abre la llave de llenado poco a poco y vigila el manómetro. Ciérrala al alcanzar el valor indicado por el fabricante. No llenes “a ojo” hasta una presión alta, porque al calentarse el agua la presión aumentará y la válvula de seguridad podría descargar agua.
Cómo saber si hay aire
Un radiador con la parte superior fría, ruidos de burbujeo o zonas que permanecen templadas suele tener aire en su interior. Para purgarlo necesitas una llave de radiador o la herramienta adecuada, un paño y un recipiente pequeño.
- Apaga la calefacción y espera a que el radiador no esté caliente.
- Coloca el recipiente bajo el purgador.
- Gira la llave lentamente hasta escuchar la salida de aire.
- Cuando salga un chorro de agua continuo, cierra el purgador sin apretarlo en exceso.
- Repite la operación en los radiadores que presenten síntomas.
- Comprueba de nuevo la presión de la caldera y corrígela si ha bajado.
Si tienes varias plantas, suele ser útil prestar especial atención a los radiadores de las zonas más altas, donde el aire tiende a acumularse. La frecuencia también da pistas. Si tienes que purgar cada pocas semanas, no lo consideres un mantenimiento normal: puede existir una microfuga, corrosión interna o un problema en el purgador automático.
Cuando el aire no es el problema, busca falta de circulación
Si la presión es correcta, los radiadores están purgados y las válvulas abiertas, el siguiente sospechoso es la circulación. La bomba es la pieza que impulsa el agua caliente por el circuito. Puede estar bloqueada después de un periodo largo sin uso, funcionar con poca fuerza o haber sufrido una avería eléctrica.
Una señal habitual es que la caldera arranca, la tubería cercana se calienta y poco después el quemador se detiene, pero los radiadores apenas reciben calor. También pueden aparecer ruidos extraños, cambios rápidos de temperatura o avisos de sobrecalentamiento.
Suciedad, lodos y detentores mal regulados
El agua del circuito puede arrastrar óxido y partículas que se depositan en la parte baja de los radiadores o en las tuberías. Cuando ocurre, el emisor se calienta solo parcialmente. Purgarlo no resolverá el problema, porque el aire no es la causa.
El detentor es la válvula de retorno, normalmente situada en el extremo inferior del radiador y protegida por una tapa. Su ajuste permite equilibrar el caudal entre los distintos emisores. Si está demasiado cerrado, ese radiador recibirá poca agua caliente; si se manipula sin criterio, puede descompensar toda la instalación.
Cuando varios radiadores se calientan mucho y otros permanecen fríos, un técnico puede realizar un equilibrado hidráulico. Este trabajo regula el caudal de cada emisor para que el agua no se quede en los radiadores más cercanos a la caldera.
Lee también: Bajar presión Baxi Neodens Plus Eco - Guía definitiva
La válvula de tres vías también puede ser responsable
En muchas calderas mixtas, la válvula de tres vías dirige el agua hacia la calefacción o hacia el agua caliente sanitaria. Si queda atascada en la posición de agua caliente, los grifos funcionarán, pero los radiadores no recibirán caudal suficiente. No es una pieza que recomiende desmontar sin conocimientos técnicos.
El aislamiento influye en la sensación de frío, pero no arregla una avería
A veces el radiador sí alcanza temperatura, pero la habitación sigue fría porque pierde calor rápidamente. Ventanas con infiltraciones, cajones de persiana sin aislamiento, paredes exteriores y techos bajo cubierta pueden anular buena parte del esfuerzo de la calefacción.
Antes de subir mucho la temperatura de la caldera, revisa si hay corrientes de aire, coloca burletes en ventanas y evita cubrir los radiadores con muebles, cortinas gruesas o ropa. Mantener las persianas bajadas por la noche y aprovechar el sol durante el día suele mejorar el confort sin aumentar demasiado el consumo.
El aislamiento es especialmente importante en viviendas antiguas y en habitaciones orientadas al norte. Sin embargo, conviene separar ambos diagnósticos. Una casa mal aislada pierde calor, pero no explica que un radiador permanezca completamente frío mientras otro funciona con normalidad.
Cuándo dejar de hacer pruebas y llamar a un técnico
Pide asistencia profesional si todos los radiadores siguen fríos después de revisar el modo de calefacción, la presión, las válvulas y la purga. También si la caldera muestra un código de error, la presión cae repetidamente, hay fugas visibles o la bomba produce ruidos anormales.
No abras la carcasa de una caldera de gas ni manipules el quemador, los cables o la evacuación de humos. Si percibes olor a gas, cierra la llave de paso, ventila sin accionar interruptores eléctricos y contacta con el servicio de emergencia correspondiente.
La reparación puede limitarse a desbloquear una válvula, pero también puede requerir limpiar el circuito, sustituir la bomba o revisar la válvula de tres vías. La diferencia se nota en el diagnóstico: cambiar piezas sin comprobar el patrón de calentamiento suele encarecer la reparación y no garantiza que desaparezca el problema.
Una comprobación de diez minutos antes de volver a encender la calefacción
Yo seguiría siempre este orden: confirmar el modo invierno, subir el termostato, revisar que las llaves estén abiertas, mirar la presión en frío y observar qué zonas del radiador se calientan. Solo después purgaría los emisores que lo necesiten y volvería a comprobar el manómetro.
Si con estas operaciones el calor vuelve, probablemente se trataba de aire, presión insuficiente o una válvula bloqueada. Si no cambia nada, la instalación necesita revisar la circulación y el estado del circuito. Esa diferencia permite actuar con más criterio y evita convertir una comprobación sencilla en una reparación improvisada.
